El pasado agosto se produjo la explosión estelar más brillante y cercana vista desde la Tierra en 25 años. Tal era su fuerza que dejó impresionados a los astrónomos, casi escépticos ante lo que veían sus ojos y que, entusiasmados, la bautizaron como la «supernova de una generación». Científicos de todo el mundo se afanaron en obtener las mejores imágenes del fenómeno -el telescopio espacial Hubble fue activado para seguirlo de forma urgente-, con el objetivo de conocer exactamente qué es lo que había provocado semejante bombazo. Ahora, dos investigaciones publicadas en Nature explican con todo lujo de detalles qué sucedió. Conocida como supernova de tipo Ia, este tipo de explosión es una herramienta esencial que permite a los científicos medir la expansión del Universo y comprender la naturaleza misma de la Cosmos.
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